Guillermo Garat advierte un panorama desfavorable para el sector energético, dada la caída en la producción. Se registró un descenso en la demanda interna por una serie de factores que deben ser atendidos.
En mayo de este año, Uruguay produjo 29% menos electricidad que en mayo del año pasado. Se registró una importante disminución particularmente en las exportaciones de electricidad y en la demanda interna, según determinaron los registros en el sector.
Aunque hubo una baja, el sistema eléctrico de Uruguay siguió generando casi toda su energía con fuentes renovables. Estas fuentes aportaron el 99,5% de la electricidad del país. Este porcentaje en particular superó levemente el promedio registrado en 2023, lo que además demuestra el interés por parte de los consumidores, de optar por una fuente sostenible y menos contaminante que las alternativas comunes.
La baja generación de energía renovable respondió a diversas causas. Las exportaciones registraron una disminución del 91%, y el consumo interno también se redujo, con una baja cercana al 10%.
Durante los primeros cuatro meses del año, el 96% de la electricidad generada tuvo origen renovable, aunque en ese período también fue necesario importar energía para cubrir aproximadamente el 10% del consumo.
En la región, Uruguay se mantiene como uno de los países que más impulsa el uso de energías limpias. En 2024, la generación eléctrica renovable llegó al 99,1%. En 2023, el total generado fue de 14.290 GWh, el segundo valor más alto en los últimos ocho años. La mayor parte de esa energía fue producida por centrales hidroeléctricas, seguidas por instalaciones eólicas, biomasa, solar y térmica.
Las centrales hidroeléctricas jugaron un papel central, con una producción de 7.000 GWh, su mejor marca desde 2019. Salto Grande duplicó prácticamente su generación respecto al año anterior, y las represas del Río Negro también mostraron un crecimiento significativo.
Comparado con otros países de la región, Uruguay lidera ampliamente en el uso de fuentes renovables: supera a Brasil, Chile y Argentina tanto en la proporción total de energía limpia como en la incorporación de fuentes como la energía eólica y la biomasa en su combinación energética.
La fuente de energía sostenible más popular en Uruguay
La demanda energética en el territorio uruguayo corresponde en gran medida a la energía hidroeléctrica, que duplicó su producción respecto al año anterior. Las plantas hidroeléctricas contribuyeron con el 50% de la energía total producida, lo que representó una recuperación significativa luego de un 2023 marcado por la sequía.
Las represas generaron 7.179 GWh en total, alcanzando su mejor desempeño desde 2019. Salto Grande, en particular, incrementó su generación en un 90% en comparación con el año anterior, mientras que las represas del sistema del Río Negro mostraron un crecimiento aún más marcado, del 145%.
La energía eólica ocupó el segundo lugar en la matriz. Este aporte, proveniente de 40 parques distribuidos en distintas zonas del país -la mayoría gestionados por empresas privadas-, representó el 33% del total de energía eléctrica generada, manteniéndose en niveles similares a los de 2023.
La biomasa es una de las energías renovables que ocupó un lugar importante en los últimos años. Esta fuente en particular tuvo una suba anual del 60%. La infraestructura disponible en el país desempeñó un papel fundamental en el fortalecimiento y la expansión del sistema energético nacional.
La Agencia Internacional de Energías Renovables reconoció el accionar que tuvo el Gobierno respecto al modelo nacional. Las autoridades consideraron que son un ejemplo y referencia destacada a nivel global. Entre los más destacados mencionaron el diseño de subastas que permite ampliar la oferta.
Se trata de un reconocimiento importante que pone en valor la capacidad de producir que tiene el país. Se impulsa especialmente la participación del sector privado mediante mecanismos de incentivo que no requieren el uso de subsidios.
Dados los avances en el sector y el reconocimiento de los grandes líderes, las autoridades nacionales avanzan con la idea de consolidar un desarrollo económico que esté alineado con reducir de forma sostenida las emisiones de gases de efecto invernadero.
Primero avanzarán con una inversión de gran magnitud destinada a la producción de hidrógeno verde. Esta iniciativa estará a cargo de una empresa chilena y costará alrededor de 6.000 millones de dólares.
El proyecto se realizará en un departamento del país y se espera que la construcción de la planta empiece en 2026. Las obras podrían tardar cerca de dos años y medio.
