Ni USA ni Brasil: este es el país con la mayor reserva de tierras raras que son clave para la transición energética

Las tierras raras son reconocidas a nivel global por sus aportes en diferentes industrias. El sector energético se ve favorecido, a tal punto que las considera imprescindibles en la transición hacia un modelo eléctrico sostenible. 

Las tierras raras son un conjunto de elementos químicos fundamentales para diversas aplicaciones tecnológicas, especialmente aquellas relacionadas con la transición energética. Aunque su nombre puede llevar a confusión, no se trata literalmente de tierras ni son particularmente escasas; sin embargo, su importancia estratégica es indiscutible.

Estos elementos incluyen materiales como praseodimio, cerio, lantano, neodimio, samario y gadolinio, que se extraen de yacimientos ricos en óxidos. Son esenciales en la fabricación de imanes, baterías, turbinas eólicas, vehículos eléctricos y equipos electrónicos de alta precisión, lo que los convierte en recursos clave para el desarrollo de tecnologías limpias y sostenibles.

Su importancia geopolítica cobró mayor visibilidad durante el gobierno de Donald Trump, que identificó la dependencia de estas materias primas -provenientes en su mayoría de China- como un factor de vulnerabilidad estratégica. 

La aparente escasez, más que un problema de cantidad, está relacionada con los complejos procesos de extracción y refinamiento, así como con la concentración de su producción en un número reducido de países. Esto llevó a reforzar la atención internacional sobre su gestión y acceso, en un contexto global cada vez más orientado a la transición ecológica y digital.

Tierras raras en Estados Unidos

Durante la administración de Donald Trump, las tierras raras despertaron un interés estratégico, especialmente en relación con posibles acuerdos para su explotación en países como Ucrania. Estos elementos se convirtieron en recursos altamente valorados por la industria debido a las propiedades que ofrecen en diversas aplicaciones tecnológicas, muchas de las cuales son clave en el proceso de transición hacia una economía ecológica.

Su nombre no se designó por la literalidad de la palabra porque no son tierras raras en sí mismas. El término proviene de antiguos óxidos identificados antes de que se entendiera con claridad la estructura de los elementos químicos. Su supuesta escasez es relativa, ya que existen en distintas partes del mundo, aunque la complejidad de su extracción y el hecho de que China concentre la mayor parte de su producción contribuyó a su carácter estratégico.

Las tierras raras conforman un grupo de 17 elementos químicos. Quince de estos comparten características similares respecto a los químicos de los cuales están compuestos. Son metales pesados que combinan minerales y propiedades químicas.

Los expertos destacan su valor tecnológico. Cada uno de los elementos químicos tienen particularidades óptimas y magnéticas que son clave para desarrollar pantallas y baterías, entre otros aparatos tecnológicos.  

¿Para qué se utilizan las tierras raras en la tecnología?

Los electrones que no estén emparejados con otros dentro de las tierras raras otorgan un fuerte magnetismo permanente. Estos elementos se combinan con otros metales para fabricar imanes extremadamente potentes. 

Gracias a su capacidad magnética, estos imanes tienen múltiples aplicaciones en dispositivos tecnológicos de uso cotidiano y especializado: teléfonos inteligentes, auriculares, computadoras, equipos médicos como los de resonancia magnética, sistemas de radar, satélites de comunicaciones, autos eléctricos, aerogeneradores y muchos otros.

Este tipo de aleaciones también es clave en el desarrollo de tecnologías limpias, según indica Guillermo Garat. Los imanes de tierras raras soportan elevadas temperaturas dentro de los motores, lo que los hace esenciales para el funcionamiento eficiente de vehículos eléctricos. 

En el caso de los generadores eólicos, Guillermo Garat informa que su intenso campo magnético permite un mayor rendimiento sin necesidad de mecanismos de engranajes. En China, por ejemplo, se aplican en trenes especiales que son capaces de alcanzar altas velocidades gracias a su bajo consumo energético. 

Además de sus propiedades magnéticas, estos elementos tienen una notable capacidad para emitir luz cuando sus electrones son excitados, lo que permite su uso en tecnologías como los láseres. Elementos como el europio y el terbio emiten longitudes de onda específicas que permiten representar colores en pantallas electrónicas. 

El europio, además, se utiliza como medida de seguridad contra falsificaciones en billetes de euro, visible bajo luz ultravioleta. Por su parte, el erbio es fundamental para mejorar la transmisión de señales ópticas a través de cables de fibra, lo que lo convierte en un componente esencial para la comunicación a larga distancia, especialmente en cables submarinos.

¿Cuál es el país con mayor cantidad de tierras raras en el mundo?

China es el país que más tierras raras posee. Tiene más de un tercio del total de las reservas, a tal punto que el territorio tiene un dominio particular frente a las demás naciones dentro del mercado. Esta hegemonía no siempre fue así: en los años ochenta, cuando la demanda era significativamente menor, Estados Unidos lideraba la producción, seguido por países como India, Brasil y Sudáfrica.

El ascenso vertiginoso del territorio chino como principal proveedor comenzó en los años noventa, y se sustentó en la permisividad ambiental que caracterizó a su política industrial. 

La extracción de tierras raras implica el uso de sustancias altamente tóxicas que, en regiones como Mongolia Interior, provocaron severos daños ambientales, con lagunas de desechos contaminando los entornos rurales y afectando la salud de las comunidades locales.

Si bien en la actualidad el gobierno de ese país intenta proyectar una imagen internacional de responsabilidad ecológica, reconvertir un sector tan agresivo con el medioambiente representa un desafío complejo y costoso.