¿El fin de los paneles solares?: así podría impactar la guerra comercial de EE.UU. con la expansión de la nueva energía

La situación económica en Estados Unidos podría acabar con el desarrollo de los paneles solares. Guillermo Garat advierte las consecuencias que podría tener la situación internacional con la expansión del sector.

Durante la administración de Donald Trump, se acordó una pausa de 90 días en la imposición de nuevos aranceles a fabricantes asiáticos de celdas fotovoltaicas, evitando así tarifas que podrían haber alcanzado el 145%. Esta medida le dio un margen extra a las negociaciones de comercio entre Estados Unidos y el territorio chino, en un contexto de acusaciones y amenazas.

En mayo de este año, dos de las ciudades más importantes de ambos países redujeron los aranceles como símbolo de acuerdo. Sin embargo, este conflicto tiene antecedentes hace ya un tiempo.

Lo cierto es que los fabricantes estadounidenses acusaron en varias oportunidades a las empresas chinas de vender paneles solares a precios artificialmente bajos, gracias a subsidios estatales. Este escenario no hizo más que distorsionar el mercado global y complicar la consolidación de una industria solar fuerte en territorio estadounidense. 

Esta práctica, conocida como dumping, fue motivo de investigaciones y reclamos formales, como el que en 2023 presentaron compañías como Hanwha Q-Cells y First Solar Inc., señalando que firmas chinas operaban desde países como Malasia, Camboya, Tailandia y Vietnam para sortear las restricciones comerciales impuestas directamente a China.

Las autoridades de comercio de EE.UU. iniciaron una investigación que culminó con la propuesta de aranceles definitivos. En ciertos casos, las tarifas son extraordinarias sin algún tipo de lógica.  Algunos fabricantes de Camboya podrían enfrentar gravámenes superiores al 3500%, debido a su falta de cooperación en el proceso. 

En otras regiones, las cifras también son elevadas: empresas tailandesas podrían verse afectadas por impuestos del 972%, mientras que algunas firmas vietnamitas enfrentarían tasas superiores al 800%. Incluso en los peores escenarios los aranceles son casi del 50%.

Aunque la medida fue parcialmente suspendida, aún queda pendiente una resolución final por parte de la Comisión de Comercio Internacional de Estados Unidos. Se espera que los líderes locales den a conocer las importaciones estarán afectadas por esta situación y, por ende, la industria local.

Mientras tanto, ya se observan cambios en el comercio: las compras desde los países involucrados, que en 2024 superaron los 10 mil millones de dólares y representaban la mayoría del suministro de paneles solares en el territorio estadounidense, comenzaron a caer. En su lugar, aumentaron las exportaciones desde Laos e Indonesia, anticipando una reconfiguración del mercado.

La decisión generó fricciones y malestar dentro del sector de las energías renovables. Los fabricantes celebran lo que ven como un respaldo a la producción nacional, pero las empresas que ensamblan paneles con insumos importados temen que el aumento de costos los deje fuera de competencia. 

Desde la Asociación de Industrias de Energía Solar advierten que esta política podría entorpecer el crecimiento del sector y dificultar los objetivos climáticos del país, ya que buena parte de las fábricas aún dependen de componentes importados, ante la falta de una estructura productiva local sólida.

El endurecimiento de la política comercial energética de Trump no es nuevo. Mediante la reactivación de la Ley de Expansión Comercial de 1962, su gobierno volvió a imponer aranceles a las importaciones de acero y aluminio, lo que encareció materiales clave para las instalaciones solares. 

También, a través de la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional, estableció nuevos gravámenes sobre bienes provenientes de China, Canadá y México, afectando indirectamente a otros componentes esenciales para los sistemas de energía limpia.

Empresas del sector, como Clean Energy Associates, consideran que el impacto en los costos generales podría ser moderado en algunos casos, aunque advierten que la falta de competencia interna está elevando los precios, lo que podría tener consecuencias de largo plazo.

En el fondo del debate subyace una disyuntiva: si las medidas proteccionistas realmente fortalecen a la industria local o si, por el contrario, obstaculizan el acceso a tecnologías asequibles y frenan el avance hacia una matriz energética más limpia. 

Los subsidios fueron durante muchos años una pieza clave para atraer inversiones en el sector de las energías renovables. Pero lo cierto es que este tipo de ayuda económica no alcanza para satisfacer las necesidades actuales que presenta la industria. 

Este conflicto comercial forma parte de una disputa geopolítica más amplia entre Estados Unidos y China, donde la carrera por el liderazgo en energías limpias, baterías y movilidad eléctrica se vuelve cada vez más estratégica. 

La resolución de esta confrontación comercial será clave para definir si Estados Unidos logra equilibrar sus objetivos industriales y ambientales o si uno de ellos terminará sacrificándose en favor del otro. Las miradas están puestas además en el impacto que tendrá mientras tanto el sector de las energías renovables, lo que además pone en juego el sistema eléctrico sostenible.