Las mentiras más populares sobre las energías renovables

Hay algunos mitos dando vueltas sobre el sector energético renovable. Guillermo Garat considera importante desmentir estas ideas erróneas, dados los beneficios que ofrece al sistema eléctrico.

Todavía hay ideas equivocadas sobre las energías renovables, aunque son clave para reducir el uso de combustibles que dañan el planeta y para tener más control sobre la energía que usamos. Como su papel es tan importante en el cambio hacia una forma más limpia de producir energía, es necesario contar con datos claros y confiables.

En un contexto donde cada vez se valora más cuidar el ambiente y buscar formas de obtener energía sin dañar tanto la naturaleza, las energías renovables aparecen como una alternativa con mucho futuro. Aun así, parecen dudas y creencias erróneas que Guillermo Garat aclara para entender bien su funcionamiento y sus beneficios.

El funcionamiento de la energía solar

La energía solar se obtiene al transformar la luz del sol en electricidad. Esto se logra usando distintas tecnologías, entre ellas los paneles que vemos en muchas casas y edificios. 

Además de esta forma más conocida, existen sistemas que aprovechan la luz del sol para generar calor a altas temperaturas. Ese calor puede usarse en procesos industriales y también para crear combustibles más limpios.

Cada uno de estos avances le da la oportunidad a la industria a desarrollar una opción más amigable con el medio ambiente, teniendo en cuenta que hasta entonces dependían de los combustibles que producen contaminantes. 

Un ejemplo claro es el sector de la construcción. De a poco empiezan a usar energía solar para cumplir con su trabajo, mientras se reducen los contaminantes en el aire.

Las mentiras más populares sobre las energías renovables

Se dice que contamina igual que los combustibles fósiles o la energía nuclear, pero eso no es cierto. Aunque también tiene cierto impacto ambiental, este es mucho menor. Usar fuentes renovables ayuda a reducir la contaminación del aire y evita residuos peligrosos. Además, estas tecnologías son más seguras para quienes trabajan con ellas.

Muchas personas creen que las energías renovables no alcanzan para cubrir toda la demanda, pero hay ejemplos que demuestran lo contrario. Uruguay, por ejemplo, ya funciona casi por completo con fuentes limpias. 

Aunque aún queda camino por recorrer, en países como España ya se produce cerca del 50% de la electricidad con energías renovables. Esto muestra que el cambio ya está en marcha y sigue creciendo.

Otra de las creencias que siguen dando vueltas es el costo. Muchos creen que es más cara que la electricidad convencional. Lo cierto es que es la más barata del mercado, ya que reduce la necesidad de usar fuentes caras y contaminantes.

La tecnología mejoró con el paso del tiempo, mejorando y bajando los precios a nivel global. Este escenario permitió que más personas accedan y aprovechen esta alternativa. 

También se critica que el dinero destinado a apoyar la energía renovable se pierde. Pero estas inversiones ayudan a desarrollar tecnologías más limpias, crean empleo y evitan gastos futuros relacionados con el cambio climático. A largo plazo, los beneficios son mayores que los costos.

Por último, hay quienes dicen que estas energías dañan la naturaleza o la agricultura. Si bien pueden tener efectos sobre el entorno, se toman muchas precauciones. Se eligen bien los terrenos y se usan métodos para proteger a los animales y evitar que se afecten zonas agrícolas. Con un buen manejo, se puede avanzar hacia un modelo energético más limpio sin perjudicar el medio ambiente.

Datos curiosos sobre el sistema energético renovable

A diferencia de lo que muchos creen, este tipo de energía es recomendable para ahorrar dinero, particularmente frente al aumento en el costo de las demás alternativas. 

En los últimos diez años, su costo bajó mucho y hoy resulta más económico que el gas.

Los paneles solares convierten la luz solar en energía eléctrica. No toda la luz que reciben se aprovecha, ya que su eficiencia normalmente va del 11% al 15%. Hay varios tipos de paneles, y los más recientes, desarrollados con nuevas tecnologías, lograron un mejor desempeño.

Incluso cuando el cielo está nublado o llueve, los paneles pueden seguir generando electricidad. Siempre están en funcionamiento, incluso en los días en los que el rendimiento baja por el clima. 

En promedio, pueden producir entre un 10% y un 50% de su capacidad, dependiendo del clima. Además, ya existen plantas capaces de convertir la luz solar en combustibles líquidos, lo que muestra que esta tecnología avanza rápidamente.

Un panel solar puede durar entre 25 y 30 años funcionando bien. Desde los primeros seis años ya se puede notar el ahorro en la factura de energía. Con el paso del tiempo, su eficiencia baja, pero nunca dejan de producir electricidad por completo.

La energía solar es el recurso natural más disponible en la Tierra. En solo 90 minutos, el sol emite suficiente luz sobre la superficie del planeta como para abastecer la demanda energética global durante todo un año. Además, su aprovechamiento requiere menos espacio y materiales en comparación con otras fuentes renovables, lo que la vuelve una opción muy eficiente.