Poner un panel solar puede ser una buena opción para el bolsillo, ya que con el tiempo ayuda a gastar menos en electricidad. Es una inversión que conviene, sobre todo para quienes pagan mucho por el servicio común de luz.
La energía solar ayuda a bajar el costo de la luz todos los meses, aunque al principio hay que hacer un gasto para instalar los paneles. Por eso, muchas personas se preguntan cuánto tiempo tardarán en recuperar ese dinero antes de tomar la decisión.
Los beneficios de las energías renovables son muchos. En el caso de los paneles solares se ve una inversión que ofrece resultados a largo plazo. Pueden instalarse en los techos de las casas para disminuir luego el costo de la tarifa de luz. Lo bueno es que también almacenan energía para no depender completamente de la red eléctrica.
Además, contar con una instalación solar incrementa el valor de la propiedad. Al momento de comparar presupuestos y analizar la posibilidad de usar energía limpia en el hogar, hay varios aspectos a considerar. Uno de los más relevantes es el tiempo necesario para recuperar la inversión, conocido como punto de equilibrio.
Al momento de gastar en este tipo de sistemas eléctricos, las personas tienen que pensar en la amortización. Se debe tener en cuenta el tiempo que tomará recuperar el dinero que se invirtió en su instalación.
Es importante tener en cuenta algunos puntos clave en este caso, como el costo total del sistema eléctrico y si existen algunas ayudas disponibles para este tipo de instalaciones.
¿Qué es la amortización de una placa solar?
Cuando se instalan paneles solares, llega un punto en que lo que se ahorra en la boleta de luz alcanza para cubrir lo que se pagó al principio. Desde ese momento, cada peso que no se gasta en electricidad pasa a ser un beneficio para el bolsillo.
El periodo en que se recupera lo que se invirtió depende de varios factores. Varía si el uso de energía es alto o bajo, sobre todo en meses como invierno o verano, cuando se usan más artefactos eléctricos. Si se consume mucho, el ahorro puede tardar más en reflejarse.
También hay que pensar en cuánto sale hacer la instalación. El precio puede variar según los materiales, el trabajo que se necesite y el tipo de techo de la casa. A veces se pueden conseguir apoyos económicos que ayudan a pagar menos y a recuperar la inversión más rápido.
El costo de la electricidad afecta el ahorro. Cuando la luz es más cara, los paneles solares permiten reducir gastos más rápido. Además, si sobra energía, se puede vender, lo que ayuda a recuperar la inversión en menos tiempo.
Guillermo Garat advierte que hay una manera de acelerar el tiempo de amortización. Si bien cada situación es distinta, hay algunos consejos que te pueden ayudar en tus finanzas.
Usá la mayor cantidad de energía posible durante el día, cuando el sistema genera más. Instalar un medidor te va a servir para saber cuándo se produce más y adaptar tu consumo. También es útil averiguar si hay ayudas o apoyos económicos disponibles y aprovecharlos.
Es mejor elegir un sistema que se ajuste bien a lo que necesitás, sin hacerlo más grande de lo necesario. Y si usás mucha energía por la noche, puede ser una buena idea sumar baterías para aprovechar mejor lo que generás.
¿En cuánto tiempo se recupera la inversión de la energía solar?
Por lo general, se necesitan unos 8 años para recuperar el dinero que se invierte en paneles solares. De todos modos, ese plazo puede ser menor si se tiene en cuenta que los paneles duran entre 25 y 30 años. Pasado ese tiempo, su funcionamiento empieza a bajar y rinden menos del 80%.
Con los paneles solares térmicos, la inversión suele recuperarse en unos 5 años, aunque el ahorro se nota desde el primer uso. Más que pensar en el tiempo que lleva recuperar lo que se gastó, conviene ver cuánto se reduce el gasto mes a mes. Para saberlo, hay que tener en cuenta el costo total de la instalación y comparar con lo que se ha ahorrado desde que está en marcha.
Los expertos en el sector coinciden en que los paneles solares son una opción segura y conveniente con el paso del tiempo. Los consumidores gastan menos dinero en electricidad, le da valor a la propiedad y ofrece una mayor autonomía en el uso de energía.
