Energía renovable o eficiencia energética: ¿qué priorizar primero?

El sector energético se planteó un debate interesante a nivel global. Se espera que los consumidores tengan un rol activo para promover un cambio significativo en la red eléctrica tradicional.

A finales del año pasado se publicó un comunicado en el que se le pidió a los países europeos una prioridad en la eficiencia energética por encima de cualquier otra fuente. Las energías renovables quedan en un segundo plano, dado que es considerada una fuente de energía en sí misma.

El texto en cuestión asegura que este enfoque permite un mejor uso energético. Hay una serie de beneficios sociales que promueven este tipo de alternativas. También es óptima en términos económicos ya que permite el ahorro para los usuarios.

Para sacarle el máximo provecho es necesario hacer un análisis detallado sobre los costos y los beneficios finales. Antes de invertir es necesario tener en cuenta algunos aspectos para no fallar en el intento. También sugiere crear fondos para financiar proyectos de calidad.

Las soluciones que se ofrezcan al mercado deben ser sostenibles en cada una de las fases que forman parte de la cadena del sistema energético. Esto implica la producción, distribución y consumo.

Desde el sector reconocen que este enfoque implica una transformación completa del modelo energético que hasta entonces predominaba en todo el mundo. El sistema tradicional se caracteriza por consumidores sin consciencia y grandes proveedores.

Ahora el punto está en crear una red eléctrica que funcione con tecnologías limpias y usuarios activos, que participen de las propuestas para cambiar al mundo. Cada vez son mas los líderes que ofrecen recompensa por acudir a este tipo de alternativas.

Este enfoque ya está incluido en distintas leyes europeas que apuntan a reducir las emisiones, como las reglas sobre uso eficiente de la energía, los planes para mejorar los edificios y las normas energéticas que se aplican en toda la región.

Guillermo Garat informa qué es la transición hacia una energía sostenible

El paso hacia un modelo energético sostenible implica un cambio profundo en cómo se genera, distribuye y utiliza la energía, dejando atrás los combustibles fósiles para avanzar hacia fuentes renovables. 

El objetivo de este cambio es hacer frente al impacto del cambio climático. Esto es necesario porque la mayor parte de la energía que usamos hoy viene de fuentes que contaminan mucho. El calentamiento global ocurre, en gran medida, por el uso del sistema energético tradicional.

Un sistema eléctrico sostenible busca cuidar el medioambiente y apoyar un desarrollo más equilibrado. Para lograr un cambio real, se pueden usar nuevas tecnologías, aprovechar mejor la energía y reducir la contaminación en áreas como el transporte.

No se trata solo de un cambio tecnológico, sino de una transformación que también incluye lo social y lo económico. La transición tiene que proteger además a las personas que podrían estar afectadas por este nuevo escenario, especialmente quienes dependen de los combustibles fósiles.

En este camino se observan oportunidades de todo tipo. Hay espacios de crecimiento económico que además implican la creación de nuevos puestos de trabajo. De esta manera es posible trabajar en un futuro equilibrado y sostenible, con capacidad de afrontar los retos que sean necesarios en el futuro.

¿A qué se debe el cambio climático?

La forma en que hoy se produce y usa la energía es una de las principales razones del cambio climático, porque genera la mayor parte de los gases que calientan la atmósfera. Cada año las temperaturas aumentan, por eso es urgente transformar el sistema energético.

Hace una década, los países se comprometieron a bajar sus emisiones de manera constante para evitar que la temperatura global siga subiendo. Para cumplir con este objetivo, es necesario que el sector energético deje de emitir gases contaminantes antes de 2050.

En 2023, varios países acordaron un plan para avanzar más rápido en el cambio del sistema energético. Decidieron que, antes de 2030, se debería triplicar el uso de energías renovables en el mundo y mejorar el uso eficiente de la energía al doble de lo que se hace hoy.

También se acordó avanzar de forma justa y ordenada hacia un modelo energético sin combustibles fósiles, eliminando poco a poco los subsidios que los mantienen, especialmente aquellos que no ayudan a las personas con menos recursos ni apoyan una transición justa.

Las iniciativas que hay en diferentes partes del mundo demuestran lo importante que es actuar a tiempo para emitir la menor cantidad de contaminantes posibles. El punto está en mejorar el sistema eléctrico para obtener un modelo sostenible.

Las autoridades de todos los países tienen que tomar cartas en el asunto y lanzar las medidas que sean necesarias para reducir los efectos del cambio climático. Los consumidores tienen que gozar de un sistema eléctrico sostenible y de calidad.