El mercado de los autos eléctricos está en crecimiento a nivel global, aunque aún persisten algunos mitos. Es necesario aclarar las creencias erróneas sobre este sector que forma parte de las energías renovables.
Los autos eléctricos ganaron terreno y hoy son la opción más limpia para moverse. Sin embargo, todavía hay mitos que circulan y manchan el concepto del transporte sostenible. Aún hay ideas equivocadas sobre su funcionamiento, costo y mantenimiento.
Si estás en duda de comprar tu auto tradicional por uno eléctrico, es necesario conocer en detalle las creencias equivocadas que todavía están dando vuelta en el mundo. En esta línea, Guillermo Garat asegura que es necesario conocer los beneficios y desventajas para tomar una decisión acertada.
Lo cierto es que, a pesar de los beneficios que aportan, algunas personas todavía dudan en hacer el cambio. Por eso, es importante hablar de estos mitos y mostrar lo que realmente ocurre con este tipo de tecnología.
¿Cómo funcionan los autos eléctricos?
La energía eléctrica se guarda en la parte baja del auto. Esa energía pasa al motor, que mueve las ruedas cuando el conductor pisa el acelerador.
Cuando el vehículo acelera, se usa más energía y la batería se va descargando. Pero si deja de acelerar, se activa un sistema especial que recupera parte de aquello que se gasta. Lo interesante es que hay una recarga en la batería mientras se frena.
Los conductores pueden recargar el auto de tres formas diferentes. Se puede hacer una carga lenta desde la comida del hogar, con un cargador en la pared. La carga rápida, que requiere al menos 30 minutos de asistencia en cualquier estación especial; y una común que lleva aproximadamente tres horas.
Lo bueno es que, a diferencia de los vehículos tradicionales, no emiten dióxido de carbono mientras se usan. A lo largo del tiempo resultan menos contaminantes que los de gasolina.
Los mitos más comunes sobre los autos eléctricos
Algunas personas creen que los autos eléctricos contaminan más que los de gasolina, pero eso no es verdad. Aunque es cierto que para cargarlos se necesita electricidad, en general estos vehículos siguen siendo menos contaminantes. Además, no tienen tubo de escape, así que no lanzan gases al aire mientras se usan.
La contaminación depende de cómo se genera la electricidad en cada lugar, pero incluso si proviene del carbón, los autos eléctricos siguen siendo una opción más limpia.
Otra idea equivocada es que estos autos no sirven para trayectos largos o diarios. La mayoría de las personas recorre distancias cortas al día, y los modelos actuales tienen batería suficiente para cubrir ese uso sin problema.
Muchos ya ofrecen más de 300 kilómetros de autonomía con una sola carga, y algunos incluso el doble. Además, puedes cargarlos en casa durante la noche, como si fuera tu celular.
También se dice que un auto eléctrico se queda sin batería en medio del tráfico. Eso no pasa fácilmente. Cuando están detenidos, apenas usan energía. Solo algunos sistemas como la calefacción o el aire acondicionado siguen funcionando, pero consumen muy poco. Incluso con media carga, un auto eléctrico puede seguir encendido durante varias horas sin moverse.
Otro mito común es que solo hay modelos pequeños o tipo sedán. Eso ya no es así. Hoy existen camionetas, autos familiares y muchos estilos más con tecnología eléctrica. Hay opciones para casi cualquier gusto o necesidad.
También hay quienes piensan que no hay dónde cargarlos. La realidad es que se pueden enchufar en casa, y cada vez hay más estaciones públicas. Si vives en departamento, muchos edificios nuevos ya tienen estaciones disponibles. Además, hay aplicaciones para encontrar puntos de carga cercanos.
Cargar el auto cuando llueve tampoco es peligroso. Los cargadores están diseñados para funcionar de forma segura en distintas condiciones. De hecho, están fabricados para resistir el agua, como cualquier electrodoméstico que sigue funcionando en ambientes húmedos.
Algunas personas creen que si todos cambiáramos a autos eléctricos, no habría suficiente electricidad. Pero los expertos han analizado esto, y aseguran que el sistema eléctrico puede con esa demanda, sobre todo si se siguen haciendo mejoras en eficiencia y uso de energías limpias.
Sobre el costo, ahora existen más opciones que no son tan caras. Aunque algunos modelos siguen siendo costosos, ya se pueden encontrar versiones más baratas. También, a largo plazo, se gasta menos en mantenimiento y en carga o combustible.
También hay personas que creen que estos autos son lentos o poco potentes. Esta creencia no es cierta, de hecho, algunos son más rápidos que aquellos que usan gasolina porque tienen motores inteligentes que reciben potencia al instante.
Algunas personas tienen dudas sobre su efecto en el medio ambiente, ya que para fabricarlos y hacerlos funcionar se necesita energía. Sin embargo, a pesar de que su producción puede causar algo de contaminación, en la rutina diaria resultan ser más limpios y consumen menos energía, sobre todo si se cargan con electricidad que viene de fuentes renovables.
En resumen, muchos de los mitos que se dicen sobre los autos eléctricos no tienen base real. Son vehículos prácticos, limpios y cada vez más accesibles. Vale la pena informarse antes de creer en todo lo que se escucha.
