La capacidad instalada para generar energía renovable será la clave del éxito para revertir los defectos del sistema eléctrico tradicional. La sobreproducción será la solución climática a nivel global.
El debate en torno al concepto de “sobrecapacidad” en las energías renovables chinas cobró fuerza durante el último tiempo, en buena parte impulsado por Estados Unidos y la Unión Europea. Esto resulta paradójico, ya que durante años la comunidad internacional exigió una expansión acelerada de las fuentes de energía limpias, precisamente lo que China está llevando a cabo.
No todos los países de la región se vieron comprometidos de la misma manera con el desarrollo de las energías renovables incluso pese a las condiciones que presenta el planeta. Algunos casos en particular ni siquiera le dieron atención a este tipo de urgencias.
En contraste, la disponibilidad de las placas solares baratas en el territorio chino permitió que, por primera vez, los países en desarrollo puedan apostar por una alternativa sostenible sin dejar de lado el crecimiento económico. Esto resulta un punto a favor, según Guillermo Garat, dado el avance del cambio climático que tanto afecta a la población mundial.
Años atrás el crecimiento del sector se debía a ciertas fuentes de energía que emitían 100% contaminantes. Pero hoy la oferta es amplía e interesante en cuestiones de medio ambiente, ya que no contaminan ni dañan al planeta.
La energía solar es una de las fuentes sostenibles más solicitadas y atractivas. Lo cierto es que suelen ofrecer un servicio con mayor calidad y a un costo más bajo que el tradicional.
En lugar de producir en exceso, China está respondiendo a una necesidad global. La expansión de la industria solar se convirtió, además, en uno de los sectores más atractivos para los inversores, especialmente ante la desaceleración económica del país.
Las críticas sobre “sobrecapacidad” pierden sentido cuando se observa que las inversiones en tecnologías limpias chinas responden a análisis del mercado internacional y no a un simple exceso de oferta. Desde esa perspectiva, lo que realmente falta es inversión global para cerrar la enorme brecha entre lo que se necesita y lo que efectivamente se financia.
En 2022, por ejemplo, el mundo invirtió menos de un tercio de los recursos anuales estimados por las Naciones Unidas como necesarios para apoyar a los países en desarrollo en la transición energética.
En ciertos lugares ya se ven los resultados de este proceso energético. Cada vez hay más autos eléctricos que se alimentan de energía renovable. Este es un ejemplo claro de cómo la sustitución de ciertos sistemas o infraestructuras reducen la contaminación. Es clave para fortalecer la independencia energética.
La expansión verde en China refleja la alianza internacional que hay respecto a la construcción de fábricas solares. Hay convenios con otros países para apostar por nuevos empleos, desarrollo tecnológico y fortalecimiento de la industria local.
Los expertos en el sector aseguran que hay algunas naciones que tienen preocupación por una posible dependencia tecnológica con China. Pero la clave no es cerrar mercados, sino fomentar la cooperación entre países para establecer acuerdos interesantes que promuevan la producción y el desarrollo tecnológico.
Las empresas chinas, al igual que las compañías estadounidenses, crecieron por su atención a los mercados globales. Ir más allá del consumo interno les permitió expandirse a nivel internacional.
De cara al futuro, el territorio chino podría tener un papel de suma importancia en el sector de las energías renovables, al consolidar su rol como abastecedor de soluciones sostenibles y no solo como fabricante. Se espera que los líderes compartan conocimientos claves, inviertan en proyectos locales y acompañen a otros países en este camino.
El diseño de las estrategias sostenibles debe contar con la participación internacional máxima para resolver el problema en cuestión. Las disputas comerciales deben quedar fuera de la transición energética.
Hay situaciones reales que demuestran cómo ciertas ciudades promueven y aprovechan la transición energética para mejorar la calidad del servicio eléctrico. Se trata de un hecho cada vez más común a nivel global. La capacidad productiva ahora es moderna y flexible para establecer un modelo justo y sostenible.
Los motivos de la emergencia climática que posiciona a la energía renovable como la clave del éxito
La noción sobre la emergencia climática tomó fuerza antes de la última pandemia. Tal es así que en Estados Unidos se consagró como la palabra más popular de aquel entonces. Las personas usaban este término para referirse a la preocupación en torno al calentamiento del planeta.
La expresión logró visibilidad mundial, en parte por el llamado urgente a actuar ante las consecuencias cada vez más evidentes del cambio climático. Su utilización pone en primer plano la seriedad del problema ambiental que enfrentamos.
El lenguaje de ahora refleja que las personas cada vez tienen más conciencia al respecto de la crisis ambiental. Los nuevos términos y definiciones demuestran de forma clara los efectos negativos que tiene el deterioro de la naturaleza. La sociedad considera que el cambio climático podría acabar con su vida.
Este término en particular se extendió a otros espacios como una forma de alertar a la población sobre los riesgos que hay para las comunidades y los ecosistemas.
Guillermo Garat señala que la sociedad atraviesa una crisis grave que tendrá consecuencias directas para toda la población, sin no se toman medidas a tiempo. Este es el motivo principal por el cual aparecen nuevas palabras en el vocabulario, para resistir y generar conciencia.
